Las técnicas de reproducción asistida conllevan una gran cantidad de pruebas, principales o complementarias, que tienen como fin común hacer un seguimiento exhaustivo del caso y propiciar el deseado embarazo. Entre todas ellas, hoy queremos hablarte del hatching asistido, un proceso adicional relacionado con la Fecundación in Vitro. Si quieres descubrir todo sobre el tema, no te puedes perder el nuevo post de Mi Fertilidad. ¡Te damos todas las claves!
¿En qué consiste la técnica del hatching asistido?
El hatching asistido, también conocido como eclosión asistida, consiste en un proceso complementario que puede llevarse a cabo en los embriones en cultivo durante un tratamiento de Fecundación in Vitro.
Esta prueba se basa en realizar un pequeño orificio en la zona pelúcida del embrión, facilitando la salida del blastocito expandido, mejorando así las tasas de implantación. Este proceso se puede llevar a cabo de varias formas: química, mecánica y con el uso de láser.
¿La eclosión asistida es muy recurrente en laboratorios?
A pesar de sus beneficios, la técnica del hatching asistido no se emplea de forma rutinaria en los laboratorios de reproducción asistida. No obstante, está indicada en algunos casos de embriones congelados antes de su transferencia al útero de la mujer.
¿Por qué es importante esta técnica de reproducción asistida?
Más allá de lo obvio, hay que tener en cuenta que la eclosión del embrión se trata de un proceso natural por el que, en esta de blastocito, se libera de la capa proteica que lo envuelve y sale al exterior. La zona pelúcida es la membrana externa que lo protege hasta que, finalmente, éste consigue eclosionar e implantarse en el útero.
Sin embargo, algunos embriones presentan una zona pelúcida engrosada o deforme, que dificulta su salida y, por lo tanto, pueden dar lugar a fallos de implantación. Por este motivo, la medicina reproductiva cuenta con el hatching asistido, haciendo un agujero a la capa externa.
¿Cuándo está indicado el hatching asistido?
Óvulos fecundados con la zona pelúcida engrosada.
En la transferencia de embriones descongelados, pues la vitrificación provoca un endurecimiento de la zona.
Altos niveles de FSH basal sérica.
Intentos fallidos en anteriores ciclos de Fecundación in Vitro.
Pacientes mayores de 37 años con problemas para quedarse embarazadas.
Embriones con desarrollo lento y/o con la zona pelúcida de color anormal u obscurecida.
Embriones con alto porcentaje de fragmentación.
Diferentes procedimientos de la eclosión asistida
Tal y como hemos comentado anteriormente, existen tres técnicas posibles para llevar a cabo este tratamiento. Por regla general, se realiza en el tercer día de desarrollo, cuando el embrión suele presentar unas ocho células y su tamaño aún no ha aumentado. El mecanismo es el siguiente:
- Eclosión mecánica: se atraviesa la zona pelúcida con una aguja y se va horadando mediante fricción contra una pipeta. De las tres, es la menos utilizada, pues existe mayor riesgo de dañar el embrión.
- Eclosión química: mediante el empleo de una solución ácida, se degrada la zona pelúcida hasta hacer un agujero.
- Eclosión con láser: es el procedimiento más empleado actualmente. Esto se debe a su mayor control y seguridad a la hora de hacer el agujero, siendo necesario solamente realizar unos pocos micropulsos de un láser. No obstante, tiene la desventaja de ser la técnica más cara.
Conclusiones finales del hatching asistido
La eclosión asistida solamente supone una ventaja en los casos que hemos mencionado en el apartado anterior. Por este motivo, no se ofrece a todas las pacientes que van a someterse a una Fecundación in Vitro.
En casos de fallos repetidos de implantación u ovocitos de mala calidad por zona pelúcida engrosada, el hatching asistido aumenta la posibilidad de embarazo considerablemente. Y es que el hecho de facilitar a estos embriones desprenderse de su zona pelúcida puede ayudarles a adherirse al endometrio e implantar.
Eso sí, hay que tener en cuenta que los resultados obtenidos por diferentes clínicas que siguen este procedimiento son muy variables y, por ello, es difícil extraer una conclusión.
Lo que sí está claro y queremos destacar desde Mi Fertilidad es que, si esta técnica no se utiliza en los casos indicados, su aplicación no supone ninguna ventaja para conseguir el embarazo.
Si tú o tu pareja estáis interesados en este tipo de procedimientos para lograr concebir, ¡contactadnos a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.!
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