¿Alguna vez has oído hablar del término parto eutócico? ¿Y parto distócico? Se trata de dos conceptos médicos que sirven para definir el tipo de parto en función de sus características. De modo que, a grandes rasgos el primer término alude a un parto normal sin ningún tipo de intervención instrumental mientras que, el segundo, hace referencia a un parto en el que, por complicaciones, si se requiere de instrumental médico.
No obstante, además de esta gran diferencia, existen otros aspectos a tener en cuenta para definir cada tipo de parto. Por este motivo, en MiFertilidad hemos recopilado toda la información al respecto para traértela en el siguiente post. ¡Continúa leyendo!
¿Qué es un parto eutócico y qué beneficios tiene para la madre?
Como ya hemos adelantado, el término de parto eutócico hace referencia a un parto normal que transcurre sin ayuda, maniobras o instrumental médico. De modo que, es lo mismo que un parto vaginal que tiene lugar entre las semanas 37 y 42 gracias a la dilatación del cuello del útero.
Este tipo de parto, además, tiene diferentes beneficios tanto para la madre como para el bebé. Estos son algunos de ellos:
- Las contracciones naturales se dan de forma gradual, permitiendo a la madre gestionar mejor el dolor.
- El ambiente natural de este tipo de parto favorece el inicio de la etapa de lactancia.
- Mejora del vínculo entre madre e hijo.
- El bebé llega en el momento exacto, permitiendo a la mujer vivir el desarrollo del parto de forma consciente.
¿Qué significa un parto distócico?
Al contrario que el tipo de parto anterior, el parto distócico es aquel que necesita de la intervención médica para llegar a término. Bien puede ser mediante el uso de maniobras o instrumental o bien mediante intervención quirúrgica, en un parto vaginal o por cesárea.
De esta manera, si se ha realizado una cesárea se considera un parto distócico, no normal. Ten en cuenta que, si se utilizan instrumentales médicos para facilitar el alumbramiento vaginal como ventosas, espátulas o fórceps, es porque ha surgido alguna complicación que no permite la expulsión del bebé de forma natural, y, por tanto, estamos ante un parto de tipo distócico.
Alteraciones o causas de un parto distócico
Pero ¿cuáles son las causas que originan el desarrollo de este tipo de parto? ¡Te lo contamos!
En relación con la madre podemos diferenciar dos tipos de distocias o alteraciones del parto. En primer lugar, las distocias mecánicas que hacen referencia a la estructura ósea de la pelvis de la mujer, ya que esta, de alguna manera, interfiere en el transcurso del parto. Es decir, el tamaño de la pelvis de la mujer no deja espacio para el parto y no permite la salida del bebé.
También se pueden producir distocias mecánicas en la zona del útero y/o en el canal del parto, impidiendo así el alumbramiento de forma natural.
Por otro lado, están las distocias dinámicas. Estas son anomalías en el desarrollo de las contracciones, que impiden igualmente expulsar al bebé de forma natural. ¡Toma nota!
Al margen de estas distocias, encontramos otro grupo de distocias relacionadas con el bebé, donde encontramos dos grandes grupos:
- Presentación fetal transversal u oblicua. Esto sucede cuando el bebé no está en posición adecuada para ser expulsado por la vagina por lo que se tiene que recurrir a una cesárea para poder sacarlo.
- Presentación podálica. Se puede considerar el parto vaginal, pero, si se encuentran más complicaciones se recurre de nuevo a la cesárea.
A pesar de las complicaciones mencionadas, es necesario aclarar que cada parto es un mundo y depende de múltiples factores.
Principales diferencias entre un parto distócico y eutócico
Además de lo ya mencionado, existen diversas diferencias entre cada tipo de parto en función de su transcurso. Por ejemplo, el parto natural o eutócico es siempre vaginal y sin intervención instrumental mientras que, el distócico puede ser vaginal o por cesárea, pero siempre con instrumental médico.
En el caso del parto normal, tiene un comienzo espontáneo que presenta bajo riesgo, normalmente alrededor de las semanas 37 a 42. Después, tanto la madre como el bebé se encuentran en perfectas condiciones.
Esto no ocurre en los partos distócicos, donde no se llega a las 37 semanas de embarazo, transcurren con dificultades y pueden acabar con la madre en el quirófano tras una hemorragia por el alumbramiento.
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